“Enlaces”

Black Mirror – “White Bear”

Ley de Talión =  Justicia (?)

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Crónicas de un nuevo siglo

El barrio gritaba como todos los barrios: historias que cuestan
cinco pesos y la propina para el niño sagitario, el niño que quiere
cortar cabezas ahora, no cuando sea grande, entonces el niño sabe
que alguien cortará la suya, pero se lo guarda a un lado de los
cinco pesos y tiene esperanza y dice que de grande quiere tener
mucho dinero: cortar cabezas. Alguien le compra un diario, cinco
pesos, la nota dice algo así como descuartizados, el resto, algo
así como sexys edecanes de una empresa automotriz, algo así
como sexys edecanes de un buen pomo de alcohol, algo así como
Sagitario, tu color es el rojo, Sagitario, vive intensamente el día,
Sagitario, entrarán a tu casa y violarán a tu hermano y le cortarán
las manos, Sagitario, te cortarán la cabeza por haber cortado la
cabeza equivocada, por haberte equivocado, Sagitario, por nacer
pobre, Sagitario, por querer vivir intensamente el día, Sagitario,
tu color es el rojo, tu piedra.

Don Jorge lee el periódico
Torreón, Coahuila
Agosto

Xel-Ha López.

 

Me violaron en mi propia casa y comprendí que la ciudad es un cuerpo

Me di cuenta de que fomentar la delincuencia en la calle era una forma de hacer dinero con nuestros cuerpos, hacer que la gente se mueva todo el tiempo, que no se estabilicen.

Jana Leo.

Mapa-de-situación-Cristina-Porras

Mapa de situación por Cristina Porras.

 

Lanzo gritos de auxilio en enlaces desconectados, sin duda parece que nada tiene sentido, en realidad siento que a veces nada tiene sentido. Leo. La información está al alcance. Leo mientras estoy sentada en un cuarto aislado mientras las tripas se me hacen nudo, con la esperanza de que esos gritos de auxilio trasciendan las paredes de concreto y cristal; Un cuarto propio conectado. Pienso: “Espero estos mensajes en clave lleguen a alguien”, “espero tener respuesta”, “¿acaso de algo servirá?”, “¿comprenderán mi dolor?”.

 

Inserte su comentario abajo. Espero que mis sentires, de cara a las palabras, a las ventanas, genere redes en la mente e inquietudes en el corazón para comenzar a dialogar.

 

 

Señales de alarma

“Un mundo, muchos mundos”. ¿Acaso lo hemos entendido mal? qué mal nos ha hecho la individualidad en la que no nos miramos la cara porque nuestros mundos son tan ajenos y propios, tan enajenados, que incluso creamos la justicia para respaldarnos, esa que como ya nos decía Paco (el profe) es un “pa´cada quién lo suyo”, sin ver que hay un nuestro que nos ha llevado a ser una sociedad fracasada sin hacernos cargo de nadie, ni siquiera de nosotrxs mismas.

También ya lo decía el Sub Marcos (ahora Sub Galeano) en la cuarta: “El mundo que queremos es uno donde quepan muchos mundos. La Patria que construimos es una donde quepan todos los pueblos y sus lenguas, que todos los pasos la caminen, que todos la rían, que la amanezcan todos” (https://goo.gl/XHWH1b).

Una sociedad occidental híper narcisista que no logra ver el daño que se hace a sí misma y a lxs demás. Se nos impone la trascendencia burguesa como esquema de vida en esta sociedad del rendimiento, tal como le nombra  Byung-Chul Han en su libro “Sociedad del cansancio”, en la que aspiramos a nuestra propia esclavitud. Alguna vez ya dialogábamos sobre este libro en el programa de radio “La Clueca” desde la concepción de la locura; ahora vivimos en una sociedad de deprimidos, ansiosos y fracasados, hasta las enfermedades mentales son sumamente eurocentristas (para profundizar más en el tema, puedes escuchar el podcast del programa con fecha del 16 de junio de 2017 en el siguiente link: http://www.podcast.radiocarton.com/lp-rayado/).

Todo esto es una especie de condensación de pensamientos e ideas que surgieron y siguen surgiendo. Recuerdo nuevamente el capítulo de Black Mirror: Men Against Fire, en el cual es como si también, al igual que al protagonista, la máscara con la que siempre hemos mirado de pronto dejara de funcionar gracias a un artefacto que sirve para anularla (en este caso es la pantalla de nuestra computadora). Esas máscaras que nos hace ver del otro un ser completamente distorsionado al cual le han de llamar “cucaracha” y que por tanto, justifica por completo por toda su salvajidad su exterminio.

Quizá nosotros no tenemos esas máscaras que cambian nuestra visión sobre el mundo y las personas de forma física, sin embargo nuestras máscaras son todos esos discursos que nos han construido y que forman parte del mismo sistema estructural que nos configura y está respaldado por el discurso académico y especializado.

Una pequeña ventana de pronto nos dejan entre ver lo más oscuro de un nosotros (sociedad) y no podemos escapar sin sentirnos interpeladxs, porque de una forma u otra verlo nos da miedo, asco, repulsión, angustia; sentimientos reflejos del alma que nos manda señales de alarma de aquella imagen distópica, que ya nos viene alcanzando.

Llego a clase tarde y veo proyectado en la pantalla: “Un mundo, muchos mundos”, vienen a mi mente de inmediato los Zapatistas (esxs compañerxs que ahora más que nunca nos hacen un llamado de urgencia), y trato de hacerme una idea de lo que va la clase, me he perdido el inicio porque un amigo se regresa a Tijuana y lo he esperando unos minutos para irnos juntos en tren, pero claro, en la ciudad los tiempos van justos y si te desfasas tres, al final de habrás desfasado quince o veinte; la esclavitud del tiempo y de la economía. He llegado tarde, pero al final todo me conecta con aquello que ya vengo reflexionando. Las reflexiones van más allá de clase, están en lo cotidiano, sólo hay que cambiar de gafas.

Hagamos de nuevo un ejercicio crítico: ¿Por qué en nuestra sociedad… (Inserte aquí cualquier cosa que le joda)? Ahora responda (y pregúntese), qué hace usted para que eso cambie o en el mejor de los casos, de qué manera es partícipe.